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La crisis al interior de Nokia se acentúa, aunque las ganancias de la compañía ya habían ido disminuyendo en los últimos años, por primera vez entrega un reporte con pérdidas estimadas en los 487 millones de euros. La cifra es aún mayor cuando se toma en cuenta que el trimestre anterior había entregado ganancias por 295 millones de euros, es decir, una diferencia de -782 millones entre el primer y el segundo periodo de este año.
Las ventas totales de Nokia han bajado 11% desde el año pasado y sus acciones han bajado 45 por ciento, pero es la liquidez de la compañía la que ofrece una visión más grave de su nueva realidad, el año pasado tenía mil millones de euros en efectivo, ahora opera con una deuda de 176 millones.
Todos los aparatos en el inventario de Nokia bajaron sus ventas, pero fueron los teléfonos inteligentes los más afectados, terminando el trimestre con una disminución de 33%.
Las pérdidas continúan cuando las vemos a través de un mapa, solo Latinoamérica reporta un aumento en ventas (30%) mientras que en el resto del planeta cada vez se venden menos teléfonos Nokia, resaltan África y China, donde antes gozaban de una cómoda ventaja sobre sus competidores, ahora se topan con un súbito bajón de -9% y -52% respectivamente.
La compañía finlandesa que alguna vez reinara sobre la industria de la telefonía móvil ahora se enfila hacia su final, pero aún así continúan decididos a sacar al mercado su primer Windows Phone a finales de este año, para los expertos en la materia, tal vez demasiado tarde.
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